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jueves, 3 de diciembre de 2009

Crítica social: adolescente americano promedio


Este trabajo se realizó con el fin de mostrar cómo en la sociedad moderna y de consumo, los valores ético-morales universales han sido desplazados por el subjetivismo de una Ética que gira en torno del "para mí" en lugar de lo "en sí".
He decido unir el trabajo de una compositora contemporánea británica, Lily Allen, quien percibe lo que aquí postulamos y lo plasmó en The Fear, con la famosa serie Los Simpson.
Por su parte, Mat Groening es conocido por sus críticas a la sociedad consumista norteamericana.


martes, 17 de noviembre de 2009

Velatropa, una aldea en la ciudad


En un lugar de la ciudad de Buenos Aires se escondía una aldea que quienes la habitan llamaron Velatropa. Comenzó a existir hace dos años en lo que se suponía iba a ser el pabellón cinco de la Ciudad Universitaria, frente al estadio de River Plate, espacio que pertenece a la Universidad de Buenos Aires.

Cuentan con un “refugio de invierno” amueblado con mesas, sillas, un estudio y hasta una cocina de barro. Y para proveerse de luz y agua corriente, utilizan un panel solar cedido por la UBA.

En esta pequeña aldea donde concurren alrededor de cien velatropenses, de entre 20 y 30 años, se cocinan comidas naturales y plantan diferentes árboles frutales. Sólo se puede fumar en un sector específico y, por supuesto, no se puede beber alcohol.

Flor, una de las aldeanas, sintetiza el objetivo del lugar: “Queremos enseñar que se puede vivir de otra manera con respeto a la tierra, en paz y en armonía con la naturaleza".

domingo, 8 de noviembre de 2009

¿Cómo hemos llegado aquí?

Para ver nuestro Análisis del blog haga click aquí

¿A qué se refieren cuando nos hablan de consumismo?


El consumismo domina la mente de millones de personas. Sustituye la religión, la familia e incluso la política. El consumo compulsivo de bienes es la causa principal de la degradación ambiental.

El cambio tecnológico nos permite producir más de lo que demandamos y ofertar más de lo que necesitamos. El consumo y el crecimiento económico sin fin son el paradigma de la nueva religión, en la que el aumento del consumo es una forma de vida necesaria para mantener la actividad económica y el empleo.


El consumo de bienes y servicios es imprescindible para satisfacer las necesidades humanas, pero cuando se supera un umbral, que se sitúa en torno a los 7.000 euros anuales por persona, se transforma en consumismo.

En el mundo la sociedad de consumo la integran 1.728 millones de personas, el 28% de la población mundial: en los países industrializados viven 816 millones de consumidores (el 80% de la población) y 912 millones en los países en desarrollo (sólo el 17% de la población del Tercer mundo).

Mientras los 1.728 millones de consumidores gastan diariamente más de 20 euros, hay 2.800 millones de personas que tienen que vivir con menos de 2 euros diarios (lo mínimo para satisfacer las necesidades más básicas) y 1.200 millones de personas viven con menos de 1 euro diario en la extrema pobreza.

Un nuevo paradigma basado en la sustentabilidad es necesario, ya que supone satisfacer todas las necesidades básicas de todas las personas y controlar el consumo antes de que él nos controle.

Políticas verdes de Obama


Como lo había anunciado durante la campaña electoral, el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, apuesta a las fuentes de energía alternativas. Y con ese objetivo, nombró como secretario del rubro al Nobel Steven Chu.

Estados Unidos tiene el 6% de las reservas mundiales de petróleo y consume el 25% de la producción global. Esto fue repetido hasta el cansancio por el entonces candidato demócrata a la Presidencia durante la campaña electoral, junto con la promesa de invertir miles de millones de dólares -sin dar una cifra concreta- en la promoción de fuentes alternativas de energía. Con ello no sólo se buscaba un ahorro económico, sino reducir la dependencia del petróleo extranjero, mejorando la seguridad nacional.

De hecho, fuentes demócratas dicen que buena parte de las obras de infraestructura que Obama anunció están destinadas a fomentar una menor dependencia del carbón y el petróleo, y a una mayor investigación en la energía solar y la eólica.

Lg apuesta a la ecología


El tema del medio ambiente y la ecología es un tema candente y ahora las empresas comienzan por fin a reaccionar ofreciendo productos menos contaminantes o ingeniándoselas para que los propios consuman, por ejemplo, menos energía. LG es una de estas firmas que apuntan a introducir una mirada ecológica en la sociedad de consumo y de la comunicación. Presentó un equipo eco-friendly muy innovador.

Se trata de un celular que cuenta en uno de sus lados con una serie de paneles solares, un sistema de energía pegado convenientemente a la cubierta de la batería para aprovechar los rayos solares sin límites y hacer uso de esta energía que no es contaminante.

Lo único que hay que hacer es apuntar el equipo al sol o dejarlo reposar bajo la luz natural y el panel se encarga de convertir la energía del sol en electricidad sin ningún tipo de enchufe. Con 10 minutos de carga le dan al móvil la energía suficiente para una llamada de tres minutos, así que de momento sería un equipo de emergencia para cuando no hay electricidad o enchufe cerca disponible, o una solución para aquellos que por no tener conexión al a red energética están incomunicados. A su vez, si lo dejamos en cambio por más tiempo, el panel solar genera energía suficiente como para dejar que el celular guarde mucha más energía en modo standby.


Ideología del consumo


En la sociedad de consumo contemporánea; la persona, la empresa y el Estado pueden desempeñar la doble función de ser consumidores y agentes económicos destinados a la producción de bienes y servicios. La familia, entendida ésta desde un punto de vista económico, es uno de los grupos consumidores más importantes de la sociedad actual.

En una sociedad en la que todo o casi todo está orientado a la adquisición de productos, las consecuencias de un consumo desordenado y patológico podrían conducir a un deterioro de la vida familiar, tanto afectiva como económicamente. La mayor parte de los estudios sociológicos señalan que entre las causas de la adicción al consumo se encuentran:

La existencia de un sujeto consumidor de personalidad característica, definida como caprichosa, egoísta e impulsiva.

Una insatisfacción personal por la falta de alicientes vitales.

Un alto grado de credulidad ante los mensajes publicitarios.

Una aceptación de ciertas creencias, como que el prestigio personal depende de llevar una marca publicitaria en concreto, o de la cantidad de cosas que se pueden comprar.

Nuestros hábitos de consumo cambian fácilmente. Existe un consumismo del tiempo libre en el cual buscamos distintas actividades a realizar aprovechando las variaciones de las estaciones del año. Por otra parte, los avances sociolaborales logrados por la mujer han supuesto importantes cambios en el modo de vida familiar y en la manera en que ésta consume. Además, los dilatados horarios de trabajo y las distancias que recorremos para acudir a nuestros puestos de trabajo condicionan también los hábitos de los consumidores: muchas veces orientado al consumo de artefactos tecnológicos como mp3, celulares, juegos portátiles, etc.

sábado, 7 de noviembre de 2009

¿Somos responsables con la ecología?

Los recursos naturales son escasos, en su gran mayoría. Los humanos estamos acostumbrados a doblegar la naturaleza a nuestros intereses. Nos servimos de ella para satisfacer nuestras necesidades, por medio del perfeccionamiento de la técnica. ¿Cuán conscientes somos de la necesidad de respetar el ciclo de renovación de los recursos naturales al utilizarlos?

Por dar un ejemplo: El 69% de las reservas de agua dulce corresponde al agua congelada en los glaciares o en forma de nieve, mientras que el 30 % representa el agua subterránea. Y el casi 1% restante,corresponde al agua sobre la superficie, de fácil acceso.

Sin embargo, según cuenta la Fundación Vida Silvestre, para producir 1kg de carne vacuna se necesitan 15 mil litros de agua, 1 kg de pollo 6 mil, 1 kg de cereales 1500 y para 1 kg de cítricos 1000 litros . Para producir una remera 4100, y un par de zapatos 8 mil litros de agua. ¿Cuántas veces hemos tirado o regalado una remera porque ya “ha pasado de moda”? En ese acto, estamos desechando 4100 litros de agua pura que se utilizaron para su producción.

Cuando lavamos nuestros dientes, ¿cerramos la canilla mientras los cepillamos? Diez gotas que se desperdician por minuto equivalen a dos mil litros de agua al año.

¿Pensamos que hay personas en nuestro país que no tienen acceso a los servicios básicos? Y no sólo nos referimos al agua, también sucede con el gas y la energía eléctrica. En provincias como Jujuy, Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes y Entre Ríos, por mencionar algunas, hay poblaciones enteras que no tienen acceso a la red de corriente continua. ¿Esto qué significa? No poder conservar sus alimentos y que se pudran, no poder leer de noche, no tener acceso a ningún medio de comunicación que les brinde información o les permita expresar sus necesidades al resto de la sociedad, no poder educarse como es debido: no poder vivir en las mismas condiciones que el resto del mundo.

Para poder solucionar este problema a nivel macroscópico, el gobierno debería incurrir en gastos públicos para que, por ejemplo, la electricidad llegue a estos lugares. Como la instalación de una planta de energía puede ser muy costosa, existen métodos alternativos para obtener energía que podrían ofrecer una solución a corto plazo, aunque sea a nivel microscópico: como es el caso de la energía fotovoltaica. Por medio de la instalación de paneles solares y un pequeño generador, un hogar o una escuela puede aprovechar la energía del sol y transformarla en una fuente de energía. Si bien el rendimiento de este sistema no es óptimo, podría ser una solución a corto plazo para los sectores excluidos de nuestro país.

martes, 3 de noviembre de 2009

El consumismo


El desarrollo de la tecnología y la industria ha llevado a la sociedad por el camino del consumismo. Hemos dejado de valorar aquello que tenemos. Damos por sentados ciertos “presupuestos” que sólo entran en contacto con nuestra razón cuando no los tenemos. La mayoría de los individuos tenemos en nuestras casas algo tan simple como una heladera. Nos da hambre, vamos y buscamos algo allí que satisfaga nuestro apetito. La heladera está en nuestra cocina porque alguien la pensó con tal finalidad: conservar nuestros alimentos. Pero tampoco tendría sentido tener un refrigerador si no tuviésemos energía eléctrica y paradójicamente, sólo valoramos la energía cuando nos cortan la luz.

La realidad argentina resulta un escenario ideal para mostrar la fragmentación social. Existen muchísimas diferencias entre las principales ciudades y el resto del país. Mientras algunos gozan de lujos y privilegios, otros no tienen casi nada: incluso oportunidad de manifestar sus necesidades. Los medios de comunicación se han transformado con el correr de los siglos en un instrumento necesario de la sociedad para construir la realidad y saber qué nos rodea: entretienen, informan, transmiten herencia cultural y educan. Todos los individuos, al vivir en sociedad, sentimos la necesidad de recurrir a los medios de comunicación en algún momento del día: hablamos por teléfono, leemos el diario, mandamos o recibimos correos electrónicos, escuchamos la radio o vemos televisión. Formamos parte de lo que podemos denominar sociedad de la comunicación: una sociedad que integre las posturas de todos: mayorías y minorías. Todos buscamos satisfacer nuestras necesidades para ser felices. ¿Qué pasa con los que no gozan de este privilegio? ¿Se puede ser feliz si uno se siente en inferioridad de posibilidades? ¿Se puede salir de una situación si no se tiene consciencia de ella? ¿Por qué no participar de la inclusión del otro en el debate público?


La sociedad posmoderna

Vivimos en la posmodernidad. Somos individuos que pertenecen a una sociedad compleja y caótica. Los medios de comunicación cumplen un rol esencial en nuestra vida: generalizan la comunicación. Nuestra sociedad está fragmentada. Así se demuestra en todas las esferas de la vida: existen sectores económicos o escalas sociales, targets a los que apuntan las empresas para posicionar productos en el mercado e incluso se habla de marketing político – en tanto los políticos se interesan por la diferenciación de sus posibles electores para conocerlos y satisfacer sus necesidades específicas-.

La Historia nos pauta los hechos y procesos que han determinado cómo es la sociedad occidental actual. A partir de la Revolución Industrial en Inglaterra, producto de la cosmovisión calvinista, el hombre ha adoptado una concepción de eterno progreso. Si bien la Primera Guerra Mundial desalentó un tanto esta postura, la realidad demuestra que el hombre común sigue pensando así: tiene una mirada propia de la sociedad de consumo.

A partir del descubrimiento y desarrollo de determinadas técnicas y tecnologías, el hombre se ha vuelto dependiente del uso de ellas. Un artefacto surge para solucionar un problema o desarrollar una actividad determinada, que puede estar presente en la realidad o ser introducida por la empresa en la sociedad. Antiguamente, por ejemplo, las mujeres lavaban la ropa a mano, pero con el invento del lavarropas, a nadie se le ocurriría hoy tomar un pan de jabón, una tabla de lavar y fregar hasta que los dedos le queden en ruinas.