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lunes, 7 de diciembre de 2009

¿Como ahorrar energía?




Ahorrar energía es un deber de solidaridad y responsabilidad que nos compete a todos. Sobretodo en los tiempos de crisis energéticas que estamos viviendo. Por eso, es importante generar conciencia y es productivo enumerar una serie de actos enfocados al ahorro energético:



  1. Apagar las luces encendidas al salir de una habitación, y apagar las luces en habitaciones desocupadas. Sea en la casa o en el trabajo, tener luces encendidas innecesariamente aumentan mucho el consumo general.

  2. Reemplazar las bombitas incandescentes por fluorescentes o de bajo consumo.

  3. Usar eficientemente los electrodomésticos.

    Recomendación especial para el verano:


Tratá de no usar el aire acondicionado entre las 12 y las 19 horas. Por la mañana, pre-enfriá o pre-calentá tu casa u oficina, apagá el AC al mediodía y cerrá las ventanas o cortinas para evitar pérdidas de frío o calor. Si esto no resulta, tratá de mantener el aire a unos 23 grados celsius constantemente.

martes, 24 de noviembre de 2009

Alternativas Energéticas




El gas natural es el que más está aumentando su uso, constituyente el 24% del consumo energético, y tiene muchas ventajas, pero su explotación también contribuye al efecto invernadero y sigue una curva de Hubbert más pronunciada que la del petróleo, de manera que, una vez que se alcance el cenit, unos diez años después del petróleo, su declive será mucho más pronunciado. En Norteamérica la escasez de gas ya empieza a ser un problema acuciante.

  • El carbón es un combustible muy pesado, poco eficiente, con poca versatilidad y con un gran coste de extracción y de transporte. Aun así su consumo es del 25% del total de recursos energéticos. Es muy contaminante (tanto su minería como su combustión) y es el causante de la lluvia ácida, además de contribuir al efecto invernadero. Estos problemas se verían incrementados si se tratase de sustituir con él al petróleo.

  • La fusión nuclear, similar a la que se produce en el interior del Sol y que poporciona la energía que de él recibimos es la única alternativa, aunque para su consecución todavía requiere de innumerables avances tecnológicos.

  • Los biocombustibles no tienen las prestaciones que presentan los gasóleos obtenidos del petróleo y, para incrementar su producción significativamente, se tendrían que dedicar una gran cantidad de tierras fértiles a su cultivo, lo que es complicado en un mundo en el que el hambre y la desertización son dos de sus problemas de más difícil solución. Además, nuevamente el petróleo aparece como el recurso que está detrás de su desarrollo, pues el proceso de siembra, tratamiento, fertilización, riego, cosecha, transporte y distribución requiere de energía que en la actualidad se obtiene del “oro negro”.

jueves, 12 de noviembre de 2009

El petróleo y sus demonios


Estamos viviendo una crisis energética mundial. Principalmente por hechos puntuales como que el petróleo es un recurso natural que se agota, y que ya ha comenzado a escasear. Lo más grave es que no se han descubierto nuevos yacimientos importantes.


En muy pocos países han ocurrido grandes descubrimientos, como sucedía en los años 70 en el Medio Oriente, o en los 80 en el Mar del Norte, o más lejos aún, a principios del siglo XX en México y Venezuela. Ya no existen esas grandes cantidades de petróleo disponible. Aún más, hay estudiosos que afirman que ya superamos el peak de las disponibilidades y ahora lo que viene es un proceso de escasez en las reservas.


Por otro lado, el mercado petrolero está muy globalizado. Lo que pasa en cualquier país del mundo afecta el precio del combustible. Se trata de un mercado que está signado por algunos elementos que influyen en su precio. Estados Unidos -como potencia militar y económica- ha analizado la situación declinante del recurso y ha llegado a la conclusión de que tiene que acumular grandes reservas del combustible.


En la práctica esto ha significado que EE.UU., ya sea por la vía de la negociación y asociación, como ha hecho con algunos países del Golfo Pérsico, o por la vía de la invasión y la violencia -como ocurrió en Iraq- se encamina a controlar los recursos petroleros mundiales. Ha generado una grave tensión geopolítica. La invasión a Iraq, la amenaza a Irán y a Venezuela demuestran que el objetivo norteamericano es adueñarse de las reservas al costo que sea, a fin de garantizar sus necesidades. Esto, el mercado lo percibe con claridad. Sabe que en cualquier momento una situación de máxima tensión geopolítica en los países petroleros puede escalar a niveles imprevisibles y entonces, se va a producir un corte de los suministros de petróleo y se destruirá buena parte de la infraestructura de la industria.


Iraq, antes de la invasión de Estados Unidos y de sus aliados, exportaba entre 3,5 y 4 millones de barriles diarios de petróleo. Hoy sus exportaciones no sobrepasan los 2 millones. Pero no sólo eso, además fueron seriamente dañados los yacimientos, toda la infraestructura ha sido saboteada. La presencia norteamericana en Iraq ha hecho imposible que sus reservas -que son la cuarta reserva más grande del planeta-, estén disponibles para explotarlas en el corto plazo.

domingo, 8 de noviembre de 2009

¿Cómo hemos llegado aquí?

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Políticas verdes de Obama


Como lo había anunciado durante la campaña electoral, el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, apuesta a las fuentes de energía alternativas. Y con ese objetivo, nombró como secretario del rubro al Nobel Steven Chu.

Estados Unidos tiene el 6% de las reservas mundiales de petróleo y consume el 25% de la producción global. Esto fue repetido hasta el cansancio por el entonces candidato demócrata a la Presidencia durante la campaña electoral, junto con la promesa de invertir miles de millones de dólares -sin dar una cifra concreta- en la promoción de fuentes alternativas de energía. Con ello no sólo se buscaba un ahorro económico, sino reducir la dependencia del petróleo extranjero, mejorando la seguridad nacional.

De hecho, fuentes demócratas dicen que buena parte de las obras de infraestructura que Obama anunció están destinadas a fomentar una menor dependencia del carbón y el petróleo, y a una mayor investigación en la energía solar y la eólica.

Lg apuesta a la ecología


El tema del medio ambiente y la ecología es un tema candente y ahora las empresas comienzan por fin a reaccionar ofreciendo productos menos contaminantes o ingeniándoselas para que los propios consuman, por ejemplo, menos energía. LG es una de estas firmas que apuntan a introducir una mirada ecológica en la sociedad de consumo y de la comunicación. Presentó un equipo eco-friendly muy innovador.

Se trata de un celular que cuenta en uno de sus lados con una serie de paneles solares, un sistema de energía pegado convenientemente a la cubierta de la batería para aprovechar los rayos solares sin límites y hacer uso de esta energía que no es contaminante.

Lo único que hay que hacer es apuntar el equipo al sol o dejarlo reposar bajo la luz natural y el panel se encarga de convertir la energía del sol en electricidad sin ningún tipo de enchufe. Con 10 minutos de carga le dan al móvil la energía suficiente para una llamada de tres minutos, así que de momento sería un equipo de emergencia para cuando no hay electricidad o enchufe cerca disponible, o una solución para aquellos que por no tener conexión al a red energética están incomunicados. A su vez, si lo dejamos en cambio por más tiempo, el panel solar genera energía suficiente como para dejar que el celular guarde mucha más energía en modo standby.


sábado, 7 de noviembre de 2009

Nuestra crisis continúa



El escenario actual plantea un exceso de demanda, escasas inversiones, congelamiento de precios, escasez de oferta y falta de un marco regulatorio que dé certezas a los inversores. El diagnóstico es conocido por todos, pero no tanto la solución. ¿Cuál sería la medida más efectiva para combatir la crisis? Hasta ahora sólo se concuerda con que el gobierno busca desalentar el creciente consumo mediante algunas medidas concretas que van desde el aumento de tarifas hasta la prohibición de vender vehículos diésel para uso particular.

El gobierno nacional debería asumir que el problema energético se ha convertido en un vector que cruzará la economía en los próximos años, según razonan los especialistas.

Surgen propuestas como, por ejemplo, una intensa campaña de concientización para lograr que los hogares consuman menos -como si fuese posible luchar contra el deseo de no padecer frío en invierno y calor en verano- o la creación de un mecanismo transparente de subsidios y de una tarifa social para los sectores más empobrecidos. Es muy difícil que una sociedad acostumbrada a consumir cada vez más productos y servicios que ayudan a tener un mejor confort de vida deje de hacerlo sin protestar.

También, pensaron en un sistema de garantías que disminuyera el riesgo de los inversores y un plan claro de racionamiento para dar certidumbre a los usuarios, sean pequeños o grandes.

A partir del reconocimiento social de que la “frazada energética es corta y que alargarla” (con más inversiones) lleva tiempo, hay que administrar su cobertura en el corto plazo. Un ajuste integral de tarifas que contemple no sólo su nivel, sino también su estructura, resulta clave para aliviar la situación del sector y a la vez focalizar el subsidio en aquellos estratos más pobres de la población.

La actual crisis energética está inserta en la política seguida por esta administración respecto de la regulación de servicios públicos: rechazar las señales de precios a la oferta y la demanda; evitar cualquier incremento tarifario a los usuarios residenciales; distinguir entre inversiones viejas, para las que los precios y tarifas se mantienen congelados, e inversiones nuevas, que sí son remuneradas plenamente, y centralizar la gestión de inversiones bajo el control directo del Estado.

Crisis energética made in Argentina


La crisis energética argentina, que comenzó a manifestarse a comienzos del año 2004,

puede ser interpretada como una consecuencia previsible de las reglas de juego puestas en vigencia durante los años noventa, que implicaron el traspaso al sector privado de la casi totalidad de los servicios públicos, entre ellos los correspondientes al sector energético.

En consecuencia, el Estado perdió el control de la política energética. Los procesos de privatización de YPF, Gas del Estado, Hidronor y Segba, la creación de los Marcos Regulatorios de Electricidad y Gas, la conformación de los Entes Reguladores y la modificación de la legislación en materia de hidrocarburos a través de los llamados decretos de "desregulación petrolera", constituyeron no sólo el abandono del rol empresario del Estado, sino que en la práctica lo dejaron con muy pocos instrumentos para conducir el rumbo de la política energética.

Tras los objetivos declarados de desmonopolizar el sector y lograr una mayor competencia en sectores dificultosos, se instauró una hábil arquitectura de transferencia de renta hacia el sector privado, que implicó una ligazón estrecha entre la Convertibilidad en un contexto de sobrevaluación del peso, y un esquema de regulación permisivo y débil.

Tras el abandono de la convertibilidad, las contradicciones de las nuevas reglas se hicieron claras. El segmento desregulado del mercado pudo aprovechar las cláusulas de dolarización, mientras que los sectores regulados - aspirando a igual trato - demandaron a la Argentina frente al CIADI amparándose en el Tratado Bilateral de Inversiones suscrito con los Estados Unidos.

De este modo los procesos de renegociación de tarifas se vieron obstruidos desde un principio por una actitud negativa de las empresas concesionarias y licenciatarias de electricidad y de gas que aspiraban a mantener dolarizadas sus tarifas luego de la devaluación del año 2002.

Dado que la pesificación alcanzó también al precio de gas en boca de pozo para el mercado interno, y habida cuenta de la distribución regional de reservas de gas, las restricciones de oferta no tardaron en aparecer como elemento de presión para obtener mejoras en los precios del gas.

La estrategia de las empresas continúa siendo dolarizar las tarifas reguladas y lograr un acercamiento de los precios internos de los hidrocarburos a los crecientes niveles internacionales.

martes, 3 de noviembre de 2009

La crisis global de energía


Actualmente, el mundo se encuentra en un periodo de crisis energética. Dentro de algunos años, la producción mundial de petróleo convencional empezará a disminuir -al haber alcanzado actualmente el límite de producción, mientras la demanda mundial no deja de aumentar-.

El choque resultante de esta creciente hambre petrolera, junto con la disminución de la producción, es inevitable -a causa de la importancia de la dependencia de nuestras economías respecto del petróleo barato-. Como alternativas, se están barajando multitud de opciones: desde las energías alternativas o renovables hasta las energías nucleares, aunque ninguna de ellas cuenta con una viabilidad plena.


El petróleo, hoy en día, se encuentra por todas partes, desde los plásticos utilizados en los envases o aparatos eléctricos, hasta los fertilizantes utilizados en la agricultura tienen a éste como elemento base. Entre 1945 y 1994, la inversión energética en la agricultura aumentó 120 veces, mientras que los rendimientos de las cosechas sólo aumentaron 90 veces.


El crecimiento poblacional y la economía de mercado han aumentado la demanda de productos y energía. Esto ha aumentado las consecuencias ambientales que deja la actividad humana. La base de la economía mundial se basa en el concepto de crecimiento infinito, que requiere de un 3% de incremento anual. Dicho crecimiento implica que, en apenas un cuarto de siglo, las necesidades energéticas se habrán duplicado y así sucesivamente. También hay que tener en cuenta que el 75% de la población mundial consume el 25% de la energía y que el 25% de los ricos consumen el 75% restante.


Los EE UU y Canadá tienen el récord de consumo, constituyen sólo el 5% de la población mundial y consumen el 30% de la energía primaria. Como solución a dicha problemática energética, los científicos sólo encuentran una reducción a nivel global del consumo de energía por individuo, es decir, un ahorro energético.